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Entrevistas de trabajo - El lenguaje de los gestos PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 19 de abril de 2006
Nuestro cuerpo es un emisor de datos que el entrevistador estará encantado de descifrar. 

Nuestro cuerpo es un emisor de datos que el entrevistador estará encantado de descifrar.

 

El nerviosismo puede jugarnos malas pasadas, pero no te preocupes; los expertos de selección están acostumbrados. Los nervios no puntúan, salvo en casos patológicos. Desde el primer momento tienes que buscar una postura en la que te encuentres cómodo y que te permita desentenderte de ese aspecto, centrándote en las preguntas. Siéntate bien derecho, ocupando todo el asiento, no sólo el borde de la silla.

 

- Pellizcarse cualquier parte de la cara (cejas, nariz, el borde de una oreja, un labio): inseguridad.

 

- Mirar el reloj: impaciencia.

 

- Jugueteo con un bolígrafo, anillo o cualquier otro elemento: Distracción.

 

- Mirar de frente: Interés, concentración, confianza en uno mismo.

 

- Postura relajada: nada que ocultar. Comodidad.

 

- Movimiento basculante del cuerpo: Tensión, dudas.

 

- Sonrisa amplia y sincera: Imagen muy positiva.

 

- Frotarse las manos: Impaciencia. Brazos cruzados: Actitud a la defensiva.

 

- Postura "demasiado cómoda": Candidato arrogante.

 

- Comerse las uñas -o acercárselas a la boca-: Inseguridad.

 

- Bajar la mirada: No creer en lo que se escucha.

 

- Piernas cruzadas con un pie en balanceo: Aburrimiento, desidia.

- Pies torcidos: punteras juntas, talones separados: Nervios, tensión.

 

- Palma de la mano abierta y hacia arriba: Sinceridad, buenas intenciones.

- Rascarse un ojo, la nariz o un pómulo: Dudas.

 

UN CONSEJO

 

A veces, en un intento por ocultar nuestro nerviosismo, adoptamos una actitud arrogante frente al entrevistador. Puede que éste sea lo suficientemente hábil como para leer entre líneas, pero también puede que no. Evita confundir a la persona que tienes enfrente adoptando posturas artificiosas. 

 

 

 

TEA-CEGOS

http://www.tea-cegos-seleccion.es

 
 


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